La empresa de los efectos
especiales

La ebanistería sufrió como la industria del cine: durante décadas no dispuso de tecnología ni técnicas para satisfacer a sus creativos más adelantados, más imaginativos. Hoy, los efectos especiales permiten materializar en una pantalla los sueños más descabellados de la literatura. Del mismo modo, las nuevas herramientas y los últimos materiales del mercado nos permiten hacer realidad ideas que los diseñadores manejaron en su mente pero que hasta hoy no se atrevieron a desarrollar por los problemas en la fase de producción.

Esta es una de las profesiones más antiguas del mundo –la del mobiliario y el trabajo con la madera- pero ha avanzado más en las últimas décadas que en los miles de años anteriores. Impulsada por las últimas tecnologías y los nuevos materiales, la ebanistería del siglo XXI ya no consiste en seguir unas normas, unas convenciones seculares que establecían límites a la creación. El ebanista del siglo XXI dicta las normas para resolver los retos que plantean los creativos de hoy: el arquitecto y el interiorista.

Vilas

La empresa
de la eficiencia

Para alcanzar nuestro nivel de confianza tenemos que rodearnos de todas las herramientas precisas, empezando por nuestro personal. Para trabajar en los puntos estratégicos de la fase final de Producción, nuestros trabajadores pasan años formándose dentro y fuera de la empresa hasta interiorizar todas las cualidades de lo que hemos convenido en llamar ‘ebanismo’. La eficiencia está en las personas pero también en las máquinas, en la tecnología que permite nuevos acabados y soluciones muy prácticas.

Desde la primera línea de corte, una seccionadora o una fresadora por control numérico, todos los equipos de trabajo de nuestra compañía son de última generación, lo que nos obliga a una alta cualificación de cada uno de los operarios. Pero esta eficiencia sólo se completa llegando al eslabón final, por eso nuestros equipos de desplazan a edificios de los cinco continentes para realizar la instalación completa de sus proyectos sin perder un ápice de la calidad requerida por los creativos.